Llevo al momento dos blogs: uno con pretensiones tecnológicas y otro literarias. Pero mi cabeza es una olla en que se cocinan juntas tantas cosas. Y luego de una semana de bla bla con tanta gente los ingredientes que metí en la olla están a punto de estallar. Así que publiqué también en el otro, y los compartimentos se me tranquilizaron.
Cómo me trata la lucha de clases? ( dices, mientras clavas en mi pupila tu pupila azul).
El ruido a cacerolas ha sido música en mis oídos. Por un tiempo, después del 2001 me quedó el ejercicio de bajar el volumen del tv para detectarlo. Fue la música de mi contestador en lugar del ‘dejá tu mensaje, etc.’. Me convoca como todos los rugidos de las multitudes enardecidas. ¿Cuándo es suficiente para una multitud enardecida?
Mis tíos y sus misérrimas 18 hectáreas que los ponen en el lugar de ‘mis tíos con campo’, mi vieja citando a mi abuelo: ‘el que desperonice esto, un buen desperonizador será’. Teresa, Pacho, Cacho, Fabián, Sabrina, Greta, los Cuba (nos unen tantas diferencias), Daniela, Marcelo, los pcr, los indymedia, todos los que encontré aquella noche en el monumento, cuando alguien quiso convocar al acto del miércoles contra la derecha que la Fundación Libertad juntaba en Rosario, y otro alguien lo censuró ‘nada de política acá’. Mi tío Aldo que el miércoles tiró a la parrilla medio frigorífico para despedir a Danilo (y mi sensación de Ultima Cena – - última vaca en finisterre). El charlete con Mariela y Pablo. Miguel, el carnicero del MID, que me obliga a un diálogo desde lo real, y no desde lo deseable. No es un hombre de izquierda. Vaya ejercicio. El campo: qué será eso, para mí que soy una chica de pueblo (de Mugueta, ja!).
Se me ocurre pensar con toda humildad en algunas herramientas que da el marxismo para plantear que no es éste gobierno, y no es ahora y no es así que se van a conceder beneficios a los pequeños y medianos productores. Y no es nuestra tarea decir ‘el gobierno debería’… ni pensar dos medidas parciales ni distribuir la riqueza. ¿De qué se trata la distribución de la riqueza?: quién lo hace, para qué, para quién. Y si vamos a pedir cosas ‘quenohay’, por qué quedarnos a mitad del arroyo en un bote que se hunde? Para qué tanto caminar hacia ningún lugar?
Los ‘chacareros’ (de nuevo, ¿qué será eso?) reproducen la riqueza, cuidan la tierra al promover la rotación de cultivos, dinamizan las economías regionales, se cooperativizan para eficientizar la producción y pelear juntos en mejores condiciones, luchan contra el despoblamiento del campo y la concentración en las ciudades, diversifican la producción (…). Es decir, tienen un sistema de producción obsoleto, no competitivo. La tendencia a la concentración de la tierra, al monocultivo, no son sólo voracidad y avaricia. Son el curso natural de los hechos en este momento y en este lugar del capitalismo, el adaptarse y sobrevivir del campo.
¿Por qué / para qué los supuestos defensores e intérpretes de los intereses de los trabajadores (léase aquí ‘nosotros’) aconsejamos a los chacareros al gobierno a los pequeños productores cómo hacer lo que ellos sin duda saben hacer mejor?
Se me ocurre pensar sin nada de humildad, y con cierta nostalgia por la usurpación de la música de cacerolas, en métodos de lucha, en aperturas hacia el resto de la sociedad. Imaginar cómo habrán sido los ’70 (: muy d’elíacos?). Pensar en la legitimidad de origen que dan las 4×4 y no el guardapolvo blanco. Recordar un maestro tirado en la ruta y cómo los poderosos se encubren y protegen entre sí como cosa instintiva, natural. Y cuánta ceremonia para parar como recordatorio y presencia y continuidad a un año de su asesinato. Sin nada de humildad, y con bronca y resentimiento. El viernes, un empleado de inmobiliaria, leyendo un contrato de alquiler, y justificando las prevenciones del dueño contra esos asesinos potenciales y usurpadores llamados inquilinos comentó: ‘Bueno, mil pesos es un vuelto’. A mí, que no sé nadar.
ahí va (kapanga):