isomorfa

Entradas clasificadas como ‘sci fi’

cuento de karel capek, aka el inventor de la palabra ‘robot’

30 Agosto 2009 · Dejar un comentario

Equivocación

Nos embarcamos en el Mediterráneo. Es tan bellamente azul que
uno no sabe cuál es el cielo y cuál es el mar, por lo que en todas
partes de la costa y de los barcos hay letreros que indican dónde es arriba
y dónde es abajo; de otro modo uno puede confundirse. Para no ir más
lejos, el otro día, nos contó el capitán, un barco se equivocó, y en lugar
de seguir por el mar la emprendió por el cielo; y como el cielo es infinito
no ha regresado aún y nadie sabe dónde está.

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Superstruct – - – el juego

29 Septiembre 2008 · 3 comentarios

voy a empezar a jugar SUPERSTRUCT, un juego  que se lanzará el 5 de octubre. consiste en una prefiguración colectiva del año 2019. no tengo demasiada idea cómo será. hay una serie de amenazas que pueden verse en videos. y me mandaron por mail una tarea: imaginar qué voy a estar comiendo, de qué voy a hablar, en qué voy a estar pensando. es todo en inglés, así que pobrecitos aquellos que quieran entender. resulta que puedo estar comiendo en untado con murmurando. pero yo no tengo problema en entenderlos, así que voy a jugar jugar.

el sitio es the superstruct game. también hay una movida en facebook, con intentos de argentinizarlo (???). allí hay un foro con varias ideas: cuál parece que va a ser la principal amenaza (las que se muestran en los 5 videos), etc.

los videos estàn “desgrabados” (está transcripto el audio en inglés) para que, los que tienen tan fluido manejo del inglish como yo, no nos sintamos tan alicaídos.

el video nº 5 no está transcripto, pero dice algo sobre argentina. no mucho, que de canadá a argentina constituye un problema grave la generación de exiliados, nacidos y criados sin identidad ni patria. india, bordes de china, malasya. refugiados, racismo extremo, purgas tribalistas, parias, ultracontroles para deteccion de ilegales, diásporas, and so on.

la salida que se ofrece es la organización de los voluntarios, que permitirá superar las amenazas. una salida absolutamente micro: la voluntad férrea de unos pocos puede cambiar las cosas, empiézalo tú.

pero igualmente interesante. como todos los ejercicios de imaginar el futuro, será apasionante. allí brazil de terry gilliam. recuerdo,,,, cuando era chiquititiiiita una publicación del diario la capital: en el futuro (que se cumpliria en el 2000, sin dudas) habría un domo como el de la película de los simpsons, con autos e individuos voladores. una maravilla con la que soñé eternamente.

seguramente, en el transcurso del juego confirmaremos a los redonditos: el futuro llegó, hace rato, todo un palo, ya lo ves!
Veámoslo un poco con tus ojos…
El futuro ya llegó!

Yo voy en trenes!
(no tengo donde ir…)
Algo me late
y no es mi corazón

Cómo no sentirme así?
¡si ése perro sigue allí!
¿Qué podría ser pero? (eso no me arregla…)
Eso no me alcanza a mí!

Estás llamando a un gato con silbidos
el futuro ya llegó!
llegó como vos no lo esperabas
Todo un palo, ya lo ves

Yo voy en trenes!
(no tengo donde ir…)
Algo me late y no es mi corazón.

/todo un palo / skay + indio / un baión para el ojo idiota

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crash – comentario sobre la película de cronenberg

26 Septiembre 2008 · Dejar un comentario

James y Catherine han reciclado su matrimonio relatándose las experiencias sexuales extramatrimoniales. James tiene una accidente de auto en el cual conoce a Helen, quien lo introduce en el tema de la erotización de los accidentes, los aparatos ortopédicos, las cicatrices y los cuerpos intervenidos por el metal.

Muchas puntas se abren a partir de esta realización pesadillesca de Cronenberg (sobre texto de JG Ballard):

Vaughn, otro freak miembro del grupo de los accidentófilos, propone “la remodelación del cuerpo humano mediante la tecnología”. El cuerpo ya no como lo dado (lo heredado, lo genético) sino como un escenario de experimentación y metamorfosis. “La Nueva Carne”. Un cuerpo que pueda superar las determinaciones de su propia materialidad y convertirse en máquina, pero imbuida de deseo: una máquina erótica. Un cuerpo que repare sus errores y se convierta en monstruo, simbiosis de carne y metal que vencerá a la muerte ¿Será esta la primera vez en la historia de la humanidad que los humanos pueden darse el cuerpo que quieren, vía remodelación quirúrgica? ¿O siempre los humanos en cada época histórica se han dado un cuerpo acorde al deseo epocal? Como en Videodrome: “¡Larga vida a la nueva carne!”. Sólo que aquí, al principio y al final, se repite, ante el orgasmo y ante la muerte: “quizás la próxima vez”.

El accidente, al decir de Virilio es hoy necesidad, no azar o indeterminación, y no puede distinguírselo del atentado. En tal sentido, Vaughn y su fetichización de la colisión llevan hasta sus últimas consecuencias esa indistinción. Para Virilio, esa imposibilidad de distinguir entre atentado y accidente es la fuente del miedo omnipresente actual. Ese miedo no puede apreciarse en los personajes de Crash: han logrado erotizarlo. Cada tecnología tiene su accidente específico, y ambos nacen juntos: la tecnología y su accidente. Es así que un choque de autos no es un azar, sino que se inscribe en la lógica de nacimiento del automóvil. Esa imagen higiénica, pulcra, de la autopista plagada de autos, pequeñas hormigas yendo hacia nowhere y el atribulado Ballard repitiendo “Cada vez hay más tráfico” (adónde van, hacia dónde progresan?). Individuos disueltos, de espaldas cuando se aman, gregarizados en tribus precarias e inestables, vampirizándose unos a otros. Vaughn expresa la opinión de Ballard: el efecto creador del accidente, que no es un destino posible, sino un elemento presente desde el origen. Una fatalidad.

Por otra parte, la máquina de guerra de otrora ha cedido su podio al automóvil (no sólo a él, también a las tecnologías de la visión). Un aparato gestual sintético, al decir de Baudrillard, un foco de un área tecnomitológica de poderío. “El automóvil es la guerra” nos planteará Benjamin, refiriéndose al forzamiento que produce en la sociedad una tecnología que pugna por imponerse. Pareciera que hubiera en la máquina una pulsión de vida que pugna por hacerse un hueco, por hacerse necesaria. Sin embargo, esa gente a la vez necesita movimiento: el automóvil está ahí para proveerlo. De liberadora o facilitadora que alguna vez fue, esa nueva técnica se convierte en amo al cual se sirve, en ídolo al cual se venera, pezón sobre metal. He aquí el pronosticable fracaso de cualquier campaña, incluida la mejor, de prevención de accidentes. No podría no haberlos. Frente a esta realidad, fetichizarlos es un recurso no tan explorado pero por lo menos más sincero que la “concientización”, la “sensibilización”, etc..

Y parafraseando a Cortázar (Preámbulo a las Instrucciones para dar cuerda a un reloj), podríamos decir: “No te regalan un auto, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del auto”.

Categorías: cine · futuro · sci fi