isomorfa

docentes tecnófobos

27 Octubre 2007 · 6 comentarios

Los discursos acerca de la calidad educativa, concepto hoy en boga, plantean como un obstáculo la resistencia de los docentes a los cambios. Una de las modalidades de la misma es la tecnofobia. Pero lejos de eso, es necesario entender la tecnofobia docente como un reducto de resistencia, como uno de los ámbitos en que se ejerce –de manera más o menos explícita—la oposición a los embates de las instancias –gubernamentales o no- flexibilizadoras de la labor docente y destructoras de la educación pública.

Abstract de la ponencia presentada en el Congreso “Escuelas públicas y nuevas tecnologías” Ver: tecnofobia-docente-como-forma-de-resistencia.doc

Categorías: general

6 respuestas hasta el momento ↓

  • Carla Raguseo // 15 Febrero 2008 a 1:25 am

    Hola Veselka,

    Ante todo, ¡felicitaciones por tu blog! Hace mucho que no nos vemos y me alegra encontrarte en la blogósfera.

    Traté de acceder al documento que mencionás, pero rebota y vuelve a la página principal. Hace un tiempo estoy trabajando con herramientas web en mi área, inglés, y creo en la integración de las mismas puestas al servicio de principios pedagógicos sólidos. Me interesaría conocer tu punto de vista acerca de la tecnofobia como forma de resistencia docente.

    Gracias y saludos, Carla

  • vesel // 15 Febrero 2008 a 7:36 am

    Gracias, Carla!!! Lo arreglé, espero que no haya problema. Me doy una vueltita por lo tuyo y despues te escribo. Un beso
    Veselka

  • danielkaar // 15 Febrero 2008 a 10:59 am

    Hola Vesel:
    El finde leeré el documento que adjuntas, pero me pregunto: Decir: “es necesario entender la tecnofobia docente como un reducto de resistencia, como uno de los ámbitos en que se ejerce –de manera más o menos explícita—la oposición a los embates de las instancias –gubernamentales o no- flexibilizadoras de la labor docente y destructoras de la educación pública” ¿no es poner toda la responsabilidad afuera? Si solamente tenemos capacidad de resitir nivelando para abajo ¿podemos enseñarle a otros (los pibes, los compañeros) a pensar en términos de soberanía?
    Saludos cordiales
    danielk

  • Carla Raguseo // 16 Febrero 2008 a 11:22 pm

    Gracias Veselka,

    Ahora lo leo. En realidad el link va a la página de Edublogger Argento, pero como ví por ahí que sabés inglés te paso la dirección de mi blog:
    http://carlaraguseo.edublogs.org/
    Saludos

  • vesel // 18 Febrero 2008 a 6:32 pm

    Daniel: efectivamente, la tecnofobia docente no es un fenómeno deseable ni defendible. Pero tiene un entramado que es más denso que la simple calificación de ‘resistencia al cambio’, ‘inercia’, hasta ‘vagancia’ que se endilga a los tecnófobos. Algo de eso está puesto en el artículo.

  • Daniel I. Krichman // 20 Febrero 2008 a 11:33 pm

    Indudablemente estamos ante un problema complejo y como tal deberíamos cuidar de abordarlo desde una mirada multidimensional. No se trata aquí de listar las problemáticas y nada más, sino de pensarlas en un orden subordinante que nos permita entrever hacia dónde vamos o qué deberíamos hacer con la tensión entre docentes y TICs.

    En mi opinión la perspectiva ideológica es la que primero deberíamos valorar, en tanto lo propio de los docentes es formar ciudadanos. Este también es el discurso de la nueva Ley de Educación, aunque no es esperable que el dispositivo educativo en su conjunto asuma esa tarea tal como está “galponizado” y formando parte de un “Estado desfondado”, usando expresiones de Ignacio Lewkowicz (a quien citás en tu ponencia).

    Desde esa perspectiva, la misión de cualquier proyecto educativo, más allá de cómo se lo formule, debe referenciarse a un marco de soberanía. Dicho de otra manera, a la pregunta de “qué espero de la educación”, respondo: que ayude a formar ciudadanos con pensamiento crítico, y que ese pensamiento esté anclado en principios de soberanía.

    Desde este encuadre me importa pensar la relación docentes-tecnología. No se trata de si tenemos o no derecho a mejores condiciones de trabajo, mejores salarios y más reconocimiento social. Eso está fuera de discusión. Lo que me parece peligroso es subordinar la resolución de estas cuestiones a nuestra capacitación. Esta posición me parece más una excusa destinada a ocultar la mala praxis que una objeción con algún tipo de sustento en el sentido común.

    Particularmente, a poco que se revise esta arena, es posible encontrar diferentes actores jugando fuerte según sean sus intereses: Ingenieros y desarrolladores devenidos educadores, que creen que todo puede resolverse en la mesa de proyecto; tecnócratas que pontifican que la saturación tecnológica es la manera de inducir la apropiación de las tecnologías, en lo que configura algo así como una versión moderna de aquel postulado que afirmaba: la letra, con sangre entra. Opinadores de toda laya que no tienen empacho en usar los medios a su alcance para sobrevalorar o denostar cualquier proyecto, según sus conveniencias. Lobistas desenfrenados que buscan jugosos negocios; gigantes multinacionales de la informática con capacidad para imponer condiciones a los estados débiles y dirigentes esperando obtener réditos de algún tipo en estos “recién descubiertos” mercados.

    ¿A cuál de estos actores se le arruinan sus propósitos porque los docentes renunciemos a incluir las TICs en la escuela. ¿A quién le sirve este estado de cosas? ¿A quien le conviene que nada cambie? Si pensamos a los docentes como un cuerpo imaginario ¿quién se beneficia de esta autoflagelación que significa dar la espalda a la Tecnología para castigar al Estado que hace oídos sordos a los reclamos gremiales?

    Los pibes pagan todas y cada una de las consecuencias de este siniestro modo de pensar. Son el eslabón más débil por donde -una vez más- se rompe la cadena de disputas. Esa es la verdadera brecha que tiñe el futuro de la educación y el desarrollo social del país: La distancia entre los actores con alguna capacidad de operación en el mercado que se abre y los sujetos pasivos. Desangelados.

    Ya resulta imposible tapar el sol con el arnero de la resistencia a la flexibilización laboral y desconocer que la tecnología ha ido impregnando nuestra vida y en particular las TICs lo han hecho en las ciencias, en las comunicaciones, en la educación y en la cultura. ¿Qué les explicaremos a los pibes, que también participan de este mundo y tienen su vida impregnada por las computadoras, los celulares, el MSN, el mail, los blogs, las cámaras, los fotologs, los MP3, los juegos de rol y todo lo que ven y pueden hacer en un ciber? ¿Que el mejor plan que tenemos es hacer como los ludditas y sabotear cualquier intento de implementar orgánicamente el ingreso de las TICs a la escuela? ¿Que lo vamos a hacer en nombre de la defensa de la calidad educativa?…

    Quizás, más que intentar mirarnos en el espejo de los ludditas, sería mejor pensar el modelo de las Asambleas de Gualguaychú y ver si de allí podemos aprender algo acerca de cómo abordar problemas complejos donde el capital privado presiona, el estado desfondado solamente aparece como figura decorativa y nosotros, la gente, quedamos expuestos y con el problema a cuestas.

    Te dejo un enlace que pinta crudamente la situación. Originalmente apareció en La Voz del Interior. Se trata de una madre que va a pedir que le aprueben un examen a su hija. El título de la nota es la afirmación de la señora: Ya que no le da la cabeza, por lo menos que sea maestra (http://contexto-educativo.com.ar/2004/3/nota-02.htm)

    Saludos cordiales,
    danielk

Dejar un comentario