isomorfa

Si se puede, se debe

9 Febrero 2007 · 1 comentario

Valentina, 6 años, se iba. Apagó la calculadora con la que jugaba y la puso sobre la mesa. El papá le dice: “No importa, Valen, se apaga sola”. Valentina volvió, encendió la calculadora y volvió a salir.

Pasa así con la nanotecnología, la robótica, la investigación genética, la clonación, el delirio digital, la hiperconexión, los cuerpos desaparecientes, virtuales, descarnados, anoréxicos, fóbico-paranoicos, intervenidos, hipertextuados, viviseccionados, cuerpos como máquinas de guerra, de producción, de estilo, vehículo metabólico, la carne digital, la deconstrucción de la subjetividad posmoderna, la high-tech posburguesa, el nacionalismo retrofascista, la ciencia y la tecnología como idioma primero (¿lengua materna?) del poder, el spam, la guerra, la tecnoeuforia, la redención tecnotópica, la mitología telemática de la autopista digital, la descorporizada hipersimbolización, el individualismo poseso, la implosión referencial, la impostación de recuerdos asumida como memoria,  el vampirismo predatorio de la máquina de guerra,  la tecnocapilaridad del paisaje mediático, etc..

Categorías: NTCI · futuro · tics

1 respuesta hasta el momento ↓

  • Mandrágora // 25 Febrero 2007 a 6:51 pm

    Esto plantea un desafío ético importante. Para pensar: ¿Y el progreso? ¿O vamos a negar que la humanidad progresa? Igualmente, hay que pensar hasta dónde están bien o mal estas cosas; son debates que la humanidad tiene pendientes.

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